¿ES UN ERROR SER UNO MISMO?

Día a día transformamos nuestra personalidad y cambiamos la máscara de nuestra expresión para lograr encajar en el lugar que siempre soñamos, y aunque para nadie es un secreto muchos pueden llegar a negarlo. Es algo por lo que todos pasan, es inevitable, después de todo hasta Darwin expuso sobre esto en alguno de sus libros: “La especie tiene que adaptarse o morir”, aparece en todos los libros de Biología. Y basados en este contexto, podríamos vernos, a cada uno de nosotros, como una de esas especies ansiosas por sobrevivir al ecosistema escolar y para lograrlo muchos de nosotros incluso podríamos llegar a dejar atrás lo que nos hace “nosotros”.

La mitomanía se volverá el pan de cada día, y no estaremos engañando a nuestro alrededor solamente, sino también a nosotros mismos. Nos adentraremos tanto en el papel que deseamos interpretar que al final de la obra ya no sabremos quienes somos y a ninguno de los amigos que hicimos por apariencias dejando de ser nosotros mismos, sinceramente, le va a importar que tan perdidos estamos. Entonces nos encontramos con dos caminos: El fingir y sobrevivir o el ser tu mismo y… ¿quién sabe? Este último recorrido siempre resulta desconocido, puesto que tus acciones lo construyen y en su modo auténtico el ser humano tiende a ser impredecible; mientras que al ir al son de todos, te conviertes en solo un servidor  de la presión social que tanto afecta nuestras vidas hoy en día.

Imagino que al vernos cada mañana al espejo abrimos un pequeño cajón, allí se encuentran un sin fin de máscaras para cada ocasión y personas, que están acompañadas por papeles que indican que decir, ¿es esto saludable? Todos nosotros nos merecemos un Oscar, entonces. Somos actores y actrices profesionales si nuestra vida se basa en eso. El colegio es un ecosistema, ahora un teatro, pero nunca dejará de ser un lugar difícil para los estudiantes, en el que diariamente nos enfrentamos a las opiniones de los demás y a la de nosotros mismos, esto nos está consumiendo. Por supuesto que estamos hechos para sobrevivir, pero los mecanismos que hemos adoptado para esto son superficiales y carentes de sentido alguno.

En un mundo como el de hoy en día podríamos simplemente dejar atrás las falsedades y presentarnos ante la sociedad como realmente somos, no deberíamos escondernos tras cristales de mentiras y esperar que eso no afecte a nuestra verdadera esencia. Las personas de nuestro alrededor deberían poder, junto a nosotros, ser quienes quieran ser y no sufrir el rechazo de los grupos sociales formados sobre esas mismas bases falsas. Y recuerden, que, aunque la prioridad está en adaptarse y sobrevivir, lo divertido está en resaltar y ser.

por Luisa Fernanda Niño 10B