UN CAFÉ EN LA MAÑANA

UN CAFÉ EN LA MAÑANA

Don Timoteo que trabaja en el área de contabilidad, siempre en su escritorio con su corbata de rayas y su traje gris, tan lúgubre como siempre, caminaba hacia el dispensador de café para su taza matutina, al llegar vio que este no tenía el color y olor de siempre, normalmente tenía un color gris por la leche no revuelta y un olor como tierra recién mojada. Esta vez su olor era de un día soleado lleno de risa y su color lleno de vida, sin tomarle mucha importancia lo bebió, con paso lento y cansado volvió a su cubículo. A los minutos sintió como un fuerte dolor lo acogía en el estómago y empezó a ver un torbellino de pájaros multicolor que lo rodeó en su cubículo, desesperado intentó salir pero un ser fantástico con ojos más brillantes que el sol, con alas más grandes que una carro, y garras más filosas que mil cuchillas, lo tomó de los pies, agarrando con todas sus fuerzas del tapete intentando impedir que este se lo llevara. Vio como el tapete empezaba a soltar uno, dos, tres, el tapete se suelta, él es halado por la criatura que lo choca salvajemente contra todas las paredes, al pasar dos minutos la criatura lo suelta, él impactado con lo que acaba de pasar sale de su oficina apurado, al salir sus compañeros lo miran tan desubicados, como él a ellos , estos no son sus compañeros, Tomas el del cubículo de al lado que normalmente tiene un suéter y un moño que contrasta con su pálida piel, ahora tiene la piel verde y un sombrero muy peculiar. Cintia la de recepción que normalmente tiene unas gafas y un moño desalineado, ahora tiene en su hombro un  perico y ojos de botón, le pregunta si se encuentra bien, él asintiendo un poco asustado le dice que se tomará el día, rápidamente sale de la oficina. Al salir, en las calles todo lo que veía eran ninfas, perros voladores y aves gigantes, la gente en vez de tener su ropa para ir al trabajo o uniformes, tenían ropa extravagante, la ciudad estaba llena de colores vivos.

Timoteo se sentía algo molesto sobre el estilo de la cuidad, así que siguió su camino directo a casa intentando reaccionar por lo que acababa de pasar. Ya en casa se queda dormido por varias horas, cuando despierta ve que todo ha vuelto a la normalidad y decide comer algo, se dirige a la cocina por un bocadillo y al entrar en la cocina ve al ser fantástico  irrumpiendo en su refrigerador,  éste quería probar la comida humana, Timoteo grita y sale corriendo pero esto resulta en vano ya que este ser se puede tele transportar. Timoteo impactado se desmaya por varios minutos, cuando vuelve a despertar todo está de nuevo colorido e irreal, el monstruo le explica que se trata de un acuerdo entre los dos mundos; el ser fantástico tenía que mostrarle lo bonito y alegre, que tenía una vida más feliz,  al final Timoteo se concientiza que debe tener una vida más feliz y que uno mismo se encarga de ver la vida de color y más alegre.

Por:

 María Manuela Casas Beltrán

Daniela Guzmán Díaz 9F