EL LEÓN QUE PENSÓ EN LA MUERTE

EL LEÓN QUE PENSÓ EN LA MUERTE

Alberto se levanta como todos los días, con la única diferencia  que ese día no se baña ya que su despertador se dañó y normalmente a esa hora él ya está en el trabajo, además tenía que llegar temprano a su trabajo, porque su jefe le había estado prometiendo un  ascenso en el transcurso de la semana, al cabo de 10 minutos el hombre salió de su edificio en su rápida cicla con ganas de llegar lo menos tarde posible.

Después de 3 cuadras consideró el hecho de que su apariencia no  era  la mejor y más aún porque  desde que salió de su casa varias personas lo estaban mirando extraño, después de  diez cuadras su jefe lo llama a decirle que la presentación de  su  proyecto para el ascenso se agendó para ese día y que tenía que llegar en  45 minutos, el joven Alberto acelera su cicla a una velocidad impresionante, cuando ya iba llegando a su trabajo más o menos a 5 cuadras un carro se atraviesa en su camino produciendo un accidente. Alberto cae a la acera mirando solo una vez hacia atrás, limpiándose sus heridas se levanta y corre hacia su trabajo pensando solamente en su ascenso, su cicla que estaba atrás quedó totalmente destruida.

Al llegar a su oficina el portero que era un amigo muy cercano de Alberto, no lo deja entrar argumentando que nunca lo había visto y que no lo reconocía, le dijo que si quería  ingresar necesitaba identificación o una cita previa; en ese momento Alberto saca su identificación y se la muestra, el portero con cara dudosa lo deja pasar, al subir rápidamente ve a su competencia exponiendo a su jefe, el entra a la oficina y su jefe lo detiene en la puerta pidiéndole su identificación, en eso él  se la  mostró,  su jefe con cara ruda le discute diciéndole que no podía conseguir el ascenso con esa cara de león que tiene, Alberto furioso por el esfuerzo que había hecho y por la incoherencia de la respuesta de su jefe  le dice que es un loco insensato, gracias a ese comentario su jefe lo despide con desprecio sacándolo de la oficina y del edificio con la seguridad del mismo, al salir Alberto recuerda que también había roto su cicla en el momento del accidente, con cara de desprecio, nostálgico y enfurecido regresa a su departamento caminando.

Al llegar a su departamento cuando iba en el ascensor revisa si llevaba las llaves, pero descubre que no las tenía por ningún lado y que se le debieron haber caído en el momento del accidente, Alberto se enfurece tanto que golpea el teclado del ascensor descomponiéndolo…

Por:

 Daniel Julián Herrera  Velasco                

 José Nicolás Fernández Donato 9A