EL ÁRBOL MÁGICO

EL ÁRBOL MÁGICO

Navidad en Alaska, y mi amigo Trid aún sigue enfermo, pues piensa que será el único árbol que no será comprado en la gran venta de árboles. Antes de empezar la venta, estaba sentado en el cálido pasto junto a mi gran amigo Trid, es el único árbol con el que me hablo, ya que los demás son muy tímidos.

Cada árbol tiene su hada guardián, pero lo que se me hace extraño es que nadie las logra ver y nadie puede hablar o escuchar a mis grandes amigos los árboles. La gente cree que estoy loco, por esta razón mi familia me abandonó por vergüenza, yo vengo de una familia muy reconocida, pero  sé que todo lo que dicen de mi es mentira.

Ya sonó la campana, esto indica que ha empezado la venta de árboles y por lo tanto empezó a llegar mucha gente, ojalá me vaya bien en mi venta de árboles navideños. El primer cliente es un señor muy alto y por su forma de vestir y caminar, imagino que debe ser alguien importante, así que voy a buscar un gran árbol, que sea igual de elegante a él.

Vi un árbol que creí sería el perfecto para este señor, así que me acerque al árbol y le pregunté si se quería ir ya, o si aún no estaba listo, cuando miré hacia atrás el señor se estaba burlando de mí, me di la vuelta de nuevo hacia el árbol y ahí estaba su hada, me dijo que ya estaba lista para irse con el árbol que había escogido.

Esta primera venta fue un gran inicio y creo que esto me ayudará a tener un buen día.

No he dejado de pensar en mi amigo Trid ni un segundo, la última vez que hablé con él, me dejó muy preocupado, porque realmente estaba muy mal, casi no me hablaba al sentir que no podría ser vendido, esta depresión de mi amigo me llevó a pensar en una gran solución: tendría que quedarme  con Trid para que fuera mi árbol de navidad y así poder seguir cuidándolo y consolándolo.

Una tarde faltando dos días para finalizar mi venta, estuve hablando con Trid sobre mi gran éxito, le hice una que otra broma para ver si se animaba, pero no lo logré. Después de un momento le pregunté por su hada Elena y las únicas palabras que me dijo entre sollozos fue “ella me abandonó”. Al ver su tronco más pálido y sus hojas caerse más de lo normal, me di cuenta que estaba mal por Elena y que los árboles sin sus hadas no pueden vivir.

Fue en este momento cuando decidí contarle que sería mi árbol de navidad. Elena que escuchaba a escondidas nuestra conversación al igual que Trid, se emocionó y decidió salir para acompañarnos a casa, apenas salió Elena le cambió la expresión a Trid, el tronco se le puso de un café que jamás había visto en otro árbol, tenía tantas hojas en cada una de sus ramas que prácticamente no le cabían más y resplandecían con luces multicolores, fue el árbol más hermoso que he podido ver en toda mi vida.

Todo terminó muy bien, mi venta fue un gran éxito que hasta aparecí en el periódico, obviamente todo lo disfruté al irme a casa con Trid y Elena.

Por:

Laura Sofía Perdomo Troncoso

  Gabriela Palacios Moreno

9F